vasillos voladores


Magnánimo by Constanza es Cuática
23 febrero, 2009, 6:59 pm
Filed under: aquí, en directo

Hay gente que destaca por su inteligencia, los menos por su belleza y los más por su simpatía. Pero hay unos cuantos, unos pocos privilegiados, que simple y llanamente destacan por su cantidad. ¿Por qué más se habría de destacar? ¿No es la cantidad la esencia del despuntar?

Un taxista me explica, que ―¡atención!― este fin de semana estuvo en El Corte Inglés y se compró 12 camisas, 6 pares de bambas, 8 botes de colonia y 12 botes de espuma de afeitar, “y no se ría usted que esto es verdad”, añadió con la chulería propia de quien se sabe enorme en cantidad.

¡Alarmistas! Que alguien se atreva a decir que no se consume, que anónimo al volante de un coche en Barcelona hay un llanero solitario de la crisis, un Robin Hood de la economía para el que no valen los 3×2, sino que requiere un 12×10 ¡como mínimo!

Que sirva esta historia de consuelo para todo aquel que por la presente recesión económica atribulado está: señor, señora, alegre esa cara que un taxista de Barcelona le va a salvar.

Anuncios


Autista by Constanza es Cuática
18 febrero, 2009, 7:58 pm
Filed under: aquí, en directo

SI YO FUERA MARK ZUCKERBERG, el de Facebook, ya habría enchufado a mi portátil mi Iomega superportable & superhard store drive para copiar toda la información de los que están dados de alta en mi red social y así saber sobre el senegalés que se hizo fan de la enchilada o del brasileño que se unió al grupo de “los que confunden a los chinos y japoneses” porque es tremendamente útil.

Mientras se copian todas las fotos, conversaciones, mails, estados civiles, además de preferencias sexuales y religiosas, me iría a poner pasta de diente en ese grano que seguro me habría salido y le gritaría a mi madre que no sea una histérica, que ya bajo a dejarle la ropa blanca para la lavadora. Solucionado ya lo estético y lo cotidiano, seleccionaría a todos, a los 120 millones de almas de mi red, y le daría al suprimir cual bellaco. A ver cómo se comunicarán a partir de ese momento con el amigo que no ven desde hace 30 años o como navegarán en las fotos de la boda a la que no les invitaron. Ja!

Llamaría al 1004 —al 1004 de aquí, claro, porque si yo fuera el de Facebook sería un Zuckerberg de aquí, claro— y pediría que me informaran a quién es el responsable de comprar datos de posibles usuarios de ADSL y móviles caros. Después de tres días y tres noches con el auricular en la oreja explicando la misma historia, habría conseguido su teléfono y habríamos cerrado el acuerdo.

Entonces cogería mi mochila Eastpak, metería el Iomega cargadito, y se lo iría a dejar. Le diría que no, que no hace falta que me sirva un café, que estoy un poco asqueado de tanta reunión así que mejor que me de el dinero ya que me quiero ir. Y me largaría. Me largaría a un sitio sin cobertura telefónica de ningún tipo, porque no querría cambiar de compañía, no querría un seguro de repatriación, no querría probar gratis ningún aspirador, y por sobre todo, no querría nunca más ser un ser tan social.

(a raíz de esto)



10? (ayd 112) by fermenta
3 febrero, 2009, 12:54 am
Filed under: packs articulados | Etiquetas: ,

10?

Romper la lógica de las cosas, para poner en jaque el equilibrio de lo establecido, debería ser una virtud de las bien consideradas. No todo tiene que ser como es siempre ni hacerse como se hace habitualmente porque lo único que se consigue es un avance tan lineal como aburrido. Probar el límite de las cosas provoca que se rompa la moderación con que el mundo funciona. Y eso no tiene precio.

Si el sicólogo se pusiese a llorar justo en el momento en que el paciente le comienza a detallar sus problemas, tendríamos a dos funcionarios de este mundo altamente descolocados pero abiertos a un sinfín de nuevas opciones: sicólogo en el diván escuchado por paciente, paciente que se va con dinero de la consulta por ayudar al sicólogo, terapia de llorera compartida… Hasta que no suceda que el sicólogo deje de ser lo que el paciente espera de él, ninguno de los dos sabrá que es lo que realmente hay al otro lado.

Enero y la promesa de un año para estrenar es un buen momento para ir a buscar el límite aquel. Jugar, jugar sin descanso ni escrúpulos ha de ser la consigna de estos doce meses. En lo personal, los poco arriesgados pueden comenzar a intentarlo en el supermercado: comprar otra marca de detergente, ese que su madre le dijo que no sacaba las manchas, o el suavizante que huele peor. Abrir la lavadora será un ejercicio de tensión en potencia que ni la mejor disciplina de deporte aventura podrá reemplazar.

Si la idea es ir más allá, el marido enamorado puede aplicar labial en el cuello de su camisa y esperar reacción, la profesora dirá que no tiene ni idea de la pregunta del alumno y el taxista, ese hombre que escucha música clásica para relajarse al volante de su vehículo en la estresada ciudad, no encontrará la calle a la que el ejecutivo le ha ordenado se dirija. A este ritmo, atacando con breves colapsos a la lógica del mundo, se irán descubriendo nuevos y curiosos sentimientos, reacciones insospechadas o habilidades escondidas.

Si en mitad del frío invierno hubiese una semana de verano sin preaviso ─pero verano verdadero, del de playa y chanclas─ se podría lucir moreno en navidad y los ánimos cambiarían. O si los diseñadores en masa decidieran interlinear por debajo de la comprensión o paginar no correlativamente, algo pasaría. Pero de diseño estas letras hoy no van a hablar ya que no se estaría cumpliendo con el propósito que promete cambiar el mundo. Aunque a los editores de AyD no les guste, que de eso se trata, porque el mundo sin duda es de los valientes.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

www.cuatico.net
arte y diseño (ayd)



la condena de durar (ayd 109) by fermenta
3 febrero, 2009, 12:42 am
Filed under: packs articulados | Etiquetas: ,

la condena de durar

Debe haber por el mundo algún estudio científico que demuestre que en la predeterminación está el pánico y la tragedia de toda existencia. O dicho rápido y fácil, que el logo de la Televisión Española haya sido diseñado ‘para durar’, según declararon abiertamente sus autores, lo único que conseguirá es que no se pueda perpetuar ni que se reseñe, a modo de anécdota, en los capítulos del ‘Cuéntame como pasó’ del año 2036. Una pena.

Por algún extraño motivo, el peso de tener un único y vital objetivo desde el minuto cero de la existencia fuerza al mundo entero a intentar derribarlo. Si un hijo nace para universitario, se educa para universitario y se presenta al mundo como proyecto de universitario, del día de la selectividad no pasa. Eso seguro. El puente de Calatrava en Venecia, ese que se proyectaba para consagrar al arquitecto, fue inaugurado clandestinamente ante las críticas por doblar al presupuesto inicial, sin contar que ya está en obras de reforma porque más que puente se ha convertido en una pista de patinaje de translúcido cristal. Ha pasado justo lo contrario de lo que tenía que pasar. Normal.

Pecar de flipado es uno de los flancos más vulnerables del diseño. Si Mies van der Rohe hubiese diseñado en 1929 la silla Barcelona con la declarada intención de que en 2009 —¡ochenta largos años después!— la silla aún fuese actual, de seguro habría hecho una silla de pena. Vamos, un cagarro, en toda regla, perdonando la acertada expresión. Habría perdido el tiempo pensando cómo iban a tener el culo los hombres y mujeres del futuro, en el caso que lo tuviesen y no lo hubiese eliminado ya la evolución. Habría sido en plan espacial, la habría forrado con papel albal de la época y algún toque fosforito habría tenido, contando que existiese ese color en la paleta. Una auténtica pena.

Pues hoy, en 2008, la Corporación de Radio y Televisión Española, RTVE, cambia su imagen y proclama a los cuatro vientos que ha nacido para durar. Vaya condena más cruel para la nueva gráfica. Cierto es que ya era hora, que lo más lógico era unificar a todos los medios de este monstruo mediático y que el resultado global del cambio es notablemente positivo ¿Pero hacía falta afirmar que este logo perdurará? Puede ser que vayan por el buen camino. Prueba de ello es que a más de uno le cuesta acostumbrarse a esa pseudoameba multicolor que es la nueva mancha de los canales de televisión, por ejemplo. Quizás con el tiempo el ojo humano lleve mejor la digestión de degradados multicolores. Por ahora se antoja simplemente ‘el horror’, una mezcla entre el canal que vería Barbie o los Osos Amorosos. Otra vez una auténtica pena.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

www.cuatico.net
arte y diseño (ayd)