vasillos voladores


versiones by Constanza es Cuática
31 agosto, 2011, 7:39 pm
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Ya está dicho todo. Seguro. Ya existen suficientes tops five de lo mejor y de lo peor, y a pesar de ello, en Vasillos Voladores se tratará el tema. No hay vuelta atrás.

Todo partió escuchando la versión reggae de ‘Stairway to heaven’ de Led Zeppelin. Sí, existe, y los que estábamos en ese interminable instante musical —porque si el tema de por sí ya es largo, en versión reggae es exactamente el triple—, inevitablemente nos tuvimos que preguntar ¿será ésta la peor versión jamás escuchada?

Lamentablemente, no… Tras un breve referéndum, ‘Cucurrucucú, Paloma’, versionada por Caetano Veloso, se alzó con el lamentable primer premio. No me extraña, da sueño sólo mencionarla. Pereza en estado puro.

¿Cuánto puede dar de sí el género de las versiones? No se sabe, pero debe ser, como mínimo, hermano de Dios. Parece no haber tenido principio ni se le vislumbra final. Y es que versiones las hay idiomáticas, como la infinidad de canciones italianas de los 60 cantadas en español o la siniestra pasión de Siniestro Total de versionar todo lo que se mueve; las hay transgresoras, esas que jamás imaginaste que se iban a concretar, como Celine Dion cantando ‘You shook me all night long’ de AC/DC, Los Manolos con Ormailovin, a.k.a ‘All my loving’ de The Beatles y Raphael con ‘Aquarius’. Las hay autosuficientes: yo la compongo y yo me versiono, porque como yo no hay nadie, al estilo David Bowie y una ‘Space oddity’ que llegó a llamarse ‘Ragazzo solo, ragazza sola’ ¿Hasta dónde podemos llegar?

Afortunadamente, también hay joyas como ‘Everybody’s Got to Learn Sometime’, versión de Beck de un tema de The Korgis de los ochenta, o ‘In & Out’ de Feist, una canción dulce dulce del tema de los Bee Gees ‘Love you inside out’. Menos mal.

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Qué pasa en Chile by Constanza es Cuática
29 agosto, 2011, 4:27 pm
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chile (felipe trueba)

Al ritmo que va este mundo, este debería ser el primer capítulo de una serie que incluiría blockbusters como “Qué pasa en Libia” “Qué pasó en Wall Street” y “Qué pasa —o qué no pasa— en la cabeza de un político cualquiera”. Pero no. Esto va de lo que pasa en Chile, que siempre pasan cosas: si no es un militar que da un golpe de Estado, es un terremoto, o bien, unos mineros que se quedan atrapados.

Pues en Chile pasa que desde hace tres meses los estudiantes están en huelga para que el Gobierno se comprometa a garantizar una educación gratuita y de calidad para todos. Tan simple como contundente.

Lápices caídos de la educación primaria, secundaria y universitaria. El año escolar en la papelera y en su lugar movilizaciones, flashmobs memorables (thriller por la educación chilena o vamos a la playa) y reivindicaciones con más contenido de lo que muchos han querido aceptar.

Corto y rápido, pasa que en Chile la educación pública primaria y secundaria está en manos de los ayuntamientos ya que el Estado cedió a estos sus competencias en la materia. A su vez los ayuntamientos, iluminados por el espíritu neoliberal, ceden la gestión de las escuelas a administradores privados en el entendimiento de que su estructura no será capaz de absorber tamaña responsabilidad. Resultado: los recursos de las escuelas dependen del nivel económico de cada ayuntamiento (si vives en un barrio bien, estudias bien, y si no, pues justo lo contrario), los administradores llenan las salas de alumnos ya que cobran por niño escolarizado (eufemismo de “silla ocupada”) y el verdadero nivel de cumplimiento de los contenidos curriculares es, por decirlo, un misterio sin resolver.

En la educación superior pasa que Chile es el país con la universidad pública más cara del mundo. Está totalmente liberalizada. Según datos de la OCDE, una licenciatura en una universidad pública cuesta alrededor de 30 mil euros, lo que significa en torno a los 500 euros mensuales para una carrera de cinco años en un país donde el sueldo de un trabajador medio se sitúa en los 513 euros al mes. Es así como el 60% de los jóvenes chilenos tienen que endeudarse para estudiar. Pero, ¿cómo puede acceder al crédito un joven de 18 años? Pues al más puro estilo hipoteca basura: el Estado, que en un ataque de suspicacia sospecha que los números no le salen a la población, facilita el acceso a la universidad avalando a los estudiantes para que soliciten créditos a la banca que les ofrece el dinero al 5,8% de interés anual. Ahí es nada. Así, si estudias una carrera de ingeniería, por ejemplo, además de un título, acabas la universidad con una deuda que ronda los 40 mil euros. Y aún no te ha dado tiempo a colgar tu CV en Infojobs.

Como el crédito con aval del Estado no cubre el 100% de la matrícula, y como no existe ninguna beca pública que se haga cargo del total del coste, además del préstamo, mensualmente los alumnos deben pagar el gap que hay entre el dinero que el banco samaritano paga a la universidad y lo que falta para completar el importe total. Por eso los estudiantes, además de acumular deuda, se deben hacer responsables de entre 150 y 300 euros mensuales añadidos. A este ritmo, el 40% de los jóvenes que acceden a la universidad no consigue acabarla por problemas de dinero quedando con un peligroso perfil para estos tiempos tan modernos: jóvenes con apenas formación secundaria que atesoran una deuda a partir de 6.000 euros por uno o dos años de universidad fallida. Qué prometedor.

En Chile, el Estado apenas se hace cargo del 16% del coste del mantenimiento de las universidades. El resto lo pagan las familias. En su línea, tampoco regula la creación de universidades privadas ni el precio de las mensualidades universitarias. Por esto, por una sencilla ecuación, el precio de una carrera se ha encarecido en un 60% en los últimos 12 años: yo universidad, que sé de la demanda real de estudios superiores, no me importa subir el precio de la matrícula porque quien no pueda pagarme, seguramente, accederá a un crédito universitario. Así, quien tiene el dinero me paga, y quien no, me paga el banco. ¿Podría ser más perfecto?

Para finalizar, sólo decir que la mejor universidad de Chile está en el puesto 500 del ranking mundial universitario. Esto es lo que pasa en Chile.



10 y 10 con 30 by Constanza es Cuática
25 agosto, 2011, 10:22 am
Filed under: en tránsito

diez y diez con treinta

En un mundo anómalo y tremendamente imperfecto, tener la oportunidad de vivir las diez y diez con treinta es un regalo estético sin parangón. ¿Cuántas oportunidades tenemos en un día normal de ver algo tan exquisitamente simétrico? Hace tiempo que tengo la impresión de que pocas cosas deleitan mis sentidos, que de ver tanto, no consigo ver nada. Hasta que llegaron las diez y diez con treinta de hoy… Y no es que quiera invitar a la felicidad justo ahora que comienza el suplicio laboral, pero ¡qué bonito!



Polite by Constanza es Cuática
23 agosto, 2011, 9:37 am
Filed under: aquí, en directo

No hay foto porque es ilegal usar el móvil en dependencias policiales, pero juro que en la oficina para la renovación del DNI, justo abajo del símbolo del hombre en la silla de ruedas un cartel decía “Mesa reservada para personas con capacidad reducida”.

¿Con capacidad reducida? De lo políticamente correcto a lo tremendamente ambiguo hay sólo un paso. ¿Para personas que tienen su capacidad de liderazgo reducida? ¿Para los muchos con capacidad económica mermada? ¿O para los que, a pesar de la era 2.0, tienen sus capacidades sociales aminoradas?

Por supuesto, mientras el resto de la sala hervía de gente, la mesa especial estaba vacía. Que aquí somos todos muy capaces ¿no? Faltaría.



Cápsula indefinida by Constanza es Cuática
22 agosto, 2011, 12:19 pm
Filed under: hey mr. dj put a record on

Ahora que todo vuelve a empezar, segundo micro lanzamiento musical inspirado en una dura jornada laboral ¿Cómo no trabajar a este ritmo? ¿Ah?



Tengo derecho a mi fiesta! by Constanza es Cuática
17 agosto, 2011, 9:57 pm
Filed under: aquí, en directo

fiestas de gràcia (bcn)