vasillos voladores


¡Esto no se hace! by Constanza es Cuática
28 febrero, 2012, 2:28 pm
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Este blog en vez de Vasillos Voladores debería llamarse Bendito Atraso en honor al ritmo de caracol de las actualizaciones de su redactora estrella. Lamentablemente, como en otras muchas cosas, la idea de tan apropiado nombre no se me ocurrió a mí, sino a otro, a un otro superlativo como es Kiko Amat. Así que, pese a que ese blog se actualiza más que éste, pero mucho más, lo del nombre no va a cambiar ni nos vamos a convertir en sucursal de nadie. Simplemente, intentaremos escribir más.

Estos días, prácticamente out del mundo online por culpa del maldito directo, otra vez, me perseguía el cargo de conciencia. “Escribe, escribe, ¡escribe!” me decía. Y yo nada. Pero nada, como si no fuera conmigo. No tenía ni un tema interesante que explicar, ni una noticia que analizar, ni una anécdota que divulgar. Así vi como las visitas del blog llegaron a mínimos históricos (dos al día: yo desde mi ordenador, yo desde mi iPhone), se cayó un 10% de mis seguidores en twitter, esto es 4 de 40, y nunca más nadie me escribió un mensaje en Linkedin. Una microdesgracia social en toda regla.

Pero como muchas veces en la vida, es sólo en el fondo cuando eres capaz de ver la luz (que nada tiene que ver con la luz del túnel, que esa es otra que ya tendremos oportunidad de tratar) y por fin conseguí entender perfectamente lo que no se hace cuando estás online. Por eso, como ese clásico de la educación infantil en el que un padre regaña al hijo justo después de haberse caído, en este post me autoflagelo. Me caí, me dolió y por eso, con justa razón, me apaleo:

  • Si no tienes nada qué decir, no abras un blog ni una cuenta en twitter ni una página de facebook ni un pinterest ni nada que se le parezca. Casi no toques el ordenador. No te mereces ser social.
  • Si ya la tienes abierta, invéntate algo rápido, pero a la de ¡ya! Escribe algo que te entretenga, que te divierta, y si se puede, que sea útil y que aporte. Si no se puede, no pasa nada, tu sólo preocúpate de hacerle la vida más agradable a los demás, aquí no se trata de evangelizar.
  • No te pases. No quieras ser el más gracioso ni el más inteligente. No atrases tu publicación por ello. Nunca antes en la historia había durado tan poco en el pensamiento de alguien lo que tu escribes. Te lee y ya te elimina para leer lo que viene a continuación. Asi de triste es esta sociedad de la información.
  • Concentrate, no te disperses. El humanismo parace haber muerto con Miguel Ángel y hoy tiene mejor acogida dar la lata sobre pocos temas que intentar tocarlos todos. Siempre habrá fenómenoides como tú que tengan interés en eso que ni te atreves a confesar.
  • Mira a tu alrededor, lee todo lo que caiga en tus manos, conversa con la primera víctima que encuentres en tu camino… la inspiración no viene ni tu eres mahoma, así que si no vas, ella no va a llegar. Si has decidido ser social, sal a conquistar ese mundo, por favor, que de otra manera, vas fatal.
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Pasarse de la raya by Constanza es Cuática
9 febrero, 2012, 7:02 pm
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pasarse de la raya

Que los periodistas aplaudan al finalizar una rueda de prensa de un ciclista o que media España se rasgue las vestiduras porque un programa de humor de la TV francesa  se ríe de los deportistas nacionales son situaciones de comunicación y deporte que claramente se pasan de la raya. Unos de de izquierda a derecha y los otros de derecha a izquierda. O al revés, da igual, lo importante es que se pasan. Descaradamente.

Los primeros, porque están allí para informar y no para formar parte del circo. Se puede estar de acuerdo o no con la sanción, se puede creer o no que Contador se dopó, se puede admirar o no al deportista pero lo que no se puede hacer es aplaudir al final de la rueda de prensa cuando tu medio te mandó allí en calidad de periodista y no de barra brava. No se trata de promulgar la imparcialidad del medio y del informador, no. No son ángeles y tienen sexo, eso ya está asumido y superado. De lo que se trata es de pedir un mínimo de pudor ético para aparcar las pulsiones más eufóricas en el puesto de trabajo y beneficiar así a la información. Si la regla se genereralizara y se dedicaran todos a cruzar la raya olvidando la compostura profesional, no faltaría la dependiente de panadería que escupiría a la abuela que le pide “la barra menos tostada… no… la otra… no, esa no… la más corta… esa” o el camarero que morrearía a la cliente que en estos tiempos de crisis le dejó una propina digna. Y a ver qué nos parecería.

Los segundos se han pasado porque son incapaces de distinguir entre el humor y la información. Que la broma de implicar a Nadal, Contador, Gasol y todos los demás en temas de dopaje es de mal gusto, hay concenso. Pero de ahí a convocar una rueda de prensa para ensalzar la pulcritud del deporte nacional se antoja demasiado. No es que haya bajado la mismísima diosa Niké del Olimpo para decir que nuestros jabatos, que diría Telecinco, son indignos. No. Un programa de humor hizo una mala broma de ello. Punto. Peores acusaciones se han visto en los medios deportivos pro Barça y pro Madrid trás un clásico. Y medio país trasnocha viendo Punto Pelota para conocer más detalles de informaciones que no son bromas. O peores risas nos hemos echado con las cuñas de ese mini presidente que es Sarkozy…. Dicen que Francia nos envidia. Eso dicen. Yo  todavía me pregunto el qué.



La tercera edad de las películas by Constanza es Cuática
8 febrero, 2012, 2:41 pm
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Aquí una reflexión.

Igual que las personas, hay películas por las que pasan los años y están igual de fantásticas, o incluso mejor. Que si te las encontraras por la calle, después de despedirte, seguirías caminando y pensando con clamorosa desidia “seguro que se ha hecho algún retoque”. Dejando fuera al grupo de clásicos protagonizados por Hepburn & Cía, Blade Runner o Back to the Future, por decir un par de tantas, son un buen ejemplo de ir camino a la tercera edad fílmica con elegancia y distinción.

En el lado opuesto, en el más lamentable de los envejecimientos, está Working Girl/Armas de Mujer. Sin palabras. Es verla y llorar al pensar lo in que fue y lo out que está. Llorar por las toneladas de laca utilizada y el perjuicio causado a la capa de ozono: en 1988 debe estar el comienzo del dichoso hoyo. Hay otras películas que también merecen un sentido recuerdo en memoria de una belleza o espectacularidad pasada: Highlander por culpa de lo añejo de Christopher Lambert ya cuando rodó el film, Tron por efectos especiales demodé o Lethal Weapon por el mismo motivo que Armas de Mujer: la laca. Star Wars A New Hope y Superman casi casi entran, pero ni las las naves espaciales en miniatura de las batallas interesatelares o Christopher Reeves con la barriga plana insinuando que está sobre una mesa y no volando como dice son suficientes para tumbar tamaño legado cinematográfico.

Hasta aquí la reflexión.



Top five de oportunidades perdidas para quedarse callado by Constanza es Cuática
2 febrero, 2012, 2:49 pm
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Hay frases que dan infinito placer decirlas. Soltarle a alguien un “nunca me lo habría esperado de ti” en el momento justo es un acto muy malvado pero muy reconfortarte. Te convierte en el protagonista de una película inexistente: tú, soberbia estrella, reduciendo a piltrafa humana al contrincante con la elegante arma de la palabra.

Otra de las frases que merecería estar siempre cargada para ser disparada es “has perdido una excelente oportunidad para quedarte callado/a”. Qué elegancia de frase, my gosh! Trabajando en el mundo de la comunicación no hago más que soltarla mentalmente una y otra vez, y compruebo que el placer que da, por supuesto, no es el mismo que cuando consigues lanzarla a la cara. Digo mentalmente porque a) morder la mano que te da de comer es feo y no es plan de ponerse borde con los clientes a los que asesoras, y b) el protagonista de la accción está inevitablemente lejos de tu campo de acción, esto es, dentro de la tele o en una hoja del periódico.

Por eso, he aquí un subjetivo top five de situaciones comunicativas en la que sus protagonistas han perdido una excelente oportunidad para quedarse callados/as”. Para que sirva de precedente a otros que están a punto de caer en la tentación de decir algo que no deberían y para reconfortarme un poco, que o si no, largar frases lapidarias mentalmente pierde toda la gracia:

  • Gimnasio Arsenal Vía Augusta Barcelona. Según contó El País, en julio de 2011 el excusivo gimnasio canceló la cuota de sus 700 socias comunicándoles que el centro dejaba de ser un espacio mixto para centrarse en servicios sólo para hombres. En enero de 2012 anunció en su web que readmitía mujeres y les envió una carta a todas las ex socias invitándolas a reincorporarse, eso sí, con una cuota más cara. Las oportunidades perdidas por la dirección del Arsenal para estar en silencio son evidentes. Tener una política errática de marketing hace que la estrategia de comunicación pase por ridículos insuperables como esta pieza de El País. Como diría Schuster, no hace falta decir nada más.
  • Mariano Rajoy pasilleando en Bruselas. Querer demostrar que lo del networking se te da mejor que al anterior Presidente desvela una apuesta comunicativa fuerte. Marcar diferencias es una de las claves de la comunicación política, es verdad. Lo que no demuestra mucha estrategia es lo de conversar en tono comadre con el primer ministro de Holanda cuando hay cámaras de por medio. Mariano: sin entrar en valoraciones políticas, lo de la huelga, te lo debiste guardar. Por mucho que se le llame mudo al momento en que se autoriza a los cámaras a grabar para tener imágenes recurso, en la vida pública, nada es mudo. Que te lo explique tu directora de comunicación y te evitas el papelón de la rueda de prensa posterior.
  • Spanair (como no). No puedes twittear “adios, lo siento” cuando la compañía hace fallida. No puedes dejar a más de 20 mil personas colgadas dando un teléfono de reclamación que está colapsado y dejando que la web escupa un “Página no disponible”. Pese a que tuvo una buenísima oportunidad para callarse, Spanair debió haber hablado más y mejor. Que la dirección de comunicación (como la de operaciones, la de servicio de atención al cliente, el consejo…) no tuvieran preparado un plan de acción ante este escenario es lamentable. Si hay que morir, se muere con las botas puestas ¿no? ¿O es que ya no quedan honorables en el mundo?
  • El directivo colega del periodista. Sin nombres ni referencias, había una vez una empresa cuya dirección estaba ávida de visibilidad. Esta premisa suele ser un excelente caldo de cultivo para situaciones en que soltar la frase que nos ocupa.  Y así fue. En el trainning inicial, entre otras cosas, se le explicó al directivo el off the record, ese paraíso informativo en el que puedes decir lo que te da la gana y el periodista se tiene que callar. De manera puntual, claro, cosa de la que ni se acordó el directivo en cuestión. Así en el primer encuentro que tuvo con prensa se dedicó a soltar una y otra vez “off the record te cuento que…”, “por ser tú, off the record te confirmo que…”, etc. Resultado: el periodista, como era de suponer, consiguió los off the record por otras fuentes y destapó una minitormenta informativa en el sector. El directivo, con cara de recién violentado, no se calló y se acordó hasta de la madre del dircom. El dircom, que si que aprovechó de callarse para no perder el empleo, me lo contó. Y yo, no me calló para recordar que si no quieres que algo se publique no lo digas. Abajo el off the record!
  • Mi padre a mi madre (caso real). Sale mi madre de casa y le dice a mi padre “Adiós, me voy a la peluquería”. Al cabo de un rato regresa, toca el tiembre, mi padre abre la puerta, la mira y le dice: “Pero tú no ibas a la peluquería”. De todas, con diferencia, la mejor oportunidad perdida.