vasillos voladores


Top five de oportunidades perdidas para quedarse callado by Constanza es Cuática
2 febrero, 2012, 2:49 pm
Filed under: aquí, en directo

Hay frases que dan infinito placer decirlas. Soltarle a alguien un “nunca me lo habría esperado de ti” en el momento justo es un acto muy malvado pero muy reconfortarte. Te convierte en el protagonista de una película inexistente: tú, soberbia estrella, reduciendo a piltrafa humana al contrincante con la elegante arma de la palabra.

Otra de las frases que merecería estar siempre cargada para ser disparada es “has perdido una excelente oportunidad para quedarte callado/a”. Qué elegancia de frase, my gosh! Trabajando en el mundo de la comunicación no hago más que soltarla mentalmente una y otra vez, y compruebo que el placer que da, por supuesto, no es el mismo que cuando consigues lanzarla a la cara. Digo mentalmente porque a) morder la mano que te da de comer es feo y no es plan de ponerse borde con los clientes a los que asesoras, y b) el protagonista de la accción está inevitablemente lejos de tu campo de acción, esto es, dentro de la tele o en una hoja del periódico.

Por eso, he aquí un subjetivo top five de situaciones comunicativas en la que sus protagonistas han perdido una excelente oportunidad para quedarse callados/as”. Para que sirva de precedente a otros que están a punto de caer en la tentación de decir algo que no deberían y para reconfortarme un poco, que o si no, largar frases lapidarias mentalmente pierde toda la gracia:

  • Gimnasio Arsenal Vía Augusta Barcelona. Según contó El País, en julio de 2011 el excusivo gimnasio canceló la cuota de sus 700 socias comunicándoles que el centro dejaba de ser un espacio mixto para centrarse en servicios sólo para hombres. En enero de 2012 anunció en su web que readmitía mujeres y les envió una carta a todas las ex socias invitándolas a reincorporarse, eso sí, con una cuota más cara. Las oportunidades perdidas por la dirección del Arsenal para estar en silencio son evidentes. Tener una política errática de marketing hace que la estrategia de comunicación pase por ridículos insuperables como esta pieza de El País. Como diría Schuster, no hace falta decir nada más.
  • Mariano Rajoy pasilleando en Bruselas. Querer demostrar que lo del networking se te da mejor que al anterior Presidente desvela una apuesta comunicativa fuerte. Marcar diferencias es una de las claves de la comunicación política, es verdad. Lo que no demuestra mucha estrategia es lo de conversar en tono comadre con el primer ministro de Holanda cuando hay cámaras de por medio. Mariano: sin entrar en valoraciones políticas, lo de la huelga, te lo debiste guardar. Por mucho que se le llame mudo al momento en que se autoriza a los cámaras a grabar para tener imágenes recurso, en la vida pública, nada es mudo. Que te lo explique tu directora de comunicación y te evitas el papelón de la rueda de prensa posterior.
  • Spanair (como no). No puedes twittear “adios, lo siento” cuando la compañía hace fallida. No puedes dejar a más de 20 mil personas colgadas dando un teléfono de reclamación que está colapsado y dejando que la web escupa un “Página no disponible”. Pese a que tuvo una buenísima oportunidad para callarse, Spanair debió haber hablado más y mejor. Que la dirección de comunicación (como la de operaciones, la de servicio de atención al cliente, el consejo…) no tuvieran preparado un plan de acción ante este escenario es lamentable. Si hay que morir, se muere con las botas puestas ¿no? ¿O es que ya no quedan honorables en el mundo?
  • El directivo colega del periodista. Sin nombres ni referencias, había una vez una empresa cuya dirección estaba ávida de visibilidad. Esta premisa suele ser un excelente caldo de cultivo para situaciones en que soltar la frase que nos ocupa.  Y así fue. En el trainning inicial, entre otras cosas, se le explicó al directivo el off the record, ese paraíso informativo en el que puedes decir lo que te da la gana y el periodista se tiene que callar. De manera puntual, claro, cosa de la que ni se acordó el directivo en cuestión. Así en el primer encuentro que tuvo con prensa se dedicó a soltar una y otra vez “off the record te cuento que…”, “por ser tú, off the record te confirmo que…”, etc. Resultado: el periodista, como era de suponer, consiguió los off the record por otras fuentes y destapó una minitormenta informativa en el sector. El directivo, con cara de recién violentado, no se calló y se acordó hasta de la madre del dircom. El dircom, que si que aprovechó de callarse para no perder el empleo, me lo contó. Y yo, no me calló para recordar que si no quieres que algo se publique no lo digas. Abajo el off the record!
  • Mi padre a mi madre (caso real). Sale mi madre de casa y le dice a mi padre “Adiós, me voy a la peluquería”. Al cabo de un rato regresa, toca el tiembre, mi padre abre la puerta, la mira y le dice: “Pero tú no ibas a la peluquería”. De todas, con diferencia, la mejor oportunidad perdida.

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