vasillos voladores


A las barricadas! by Constanza es Cuática
28 enero, 2012, 2:48 pm
Filed under: en tránsito

¡basta de podar lo poco que queda!

Que las masas son una turba incontrolable de demandas es una realidad. Y es que en la era de la revindicación, ninguna denuncia pública está de más. Tampoco la que llama a detener el genocidio vegetal: ante la locura municipal de anunciar “actuaciones en los árboles” un enardecido activista se encarga de denunciar que ya “basta de podar lo poco que queda” con !! incluido. Tal cual.

Miro los árboles y ciertamente son más bien una presencia testimonial que una digna muestra de frondosidad, pero a mí nunca se me habría ocurrido protestar por la locura de podar. Yo, que nací en lo más álgido de una dictadira militar, no me dejo de maravillar por la capacidad de algunos para reivindicar. Chapó, de verdad.

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10 y 10 con 30 by Constanza es Cuática
25 agosto, 2011, 10:22 am
Filed under: en tránsito

diez y diez con treinta

En un mundo anómalo y tremendamente imperfecto, tener la oportunidad de vivir las diez y diez con treinta es un regalo estético sin parangón. ¿Cuántas oportunidades tenemos en un día normal de ver algo tan exquisitamente simétrico? Hace tiempo que tengo la impresión de que pocas cosas deleitan mis sentidos, que de ver tanto, no consigo ver nada. Hasta que llegaron las diez y diez con treinta de hoy… Y no es que quiera invitar a la felicidad justo ahora que comienza el suplicio laboral, pero ¡qué bonito!



Remember when by Constanza es Cuática
9 junio, 2011, 10:59 am
Filed under: en tránsito

skater

Qué imagen tan irreal. No tengo conciencia de hace cuánto tiempo no hablo desde una cabina telefónica. Es más. No sé a ciencia cierta cuándo fue la última vez que vi a alguien utilizando una. Hasta ayer, claro.

Fue como si me hubiese topado con un ser de otro planeta. Entre el desconcierto inicial y la sorpresa inmediatamente posterior se abrió paso LA pregunta: ¿Por qué? Se dejó el móvil en casa, pensé… No, no puede ser. Si me dejo el móvil no me puedo llamar ni a mi misma, porque si algo tiene esto de ser humanos a un teléfono pegados es que la memoria se ha desentrenado y no recordamos, prácticamente, ningún número.

Está llamando a un número eroticón porque en su casa no tiene la intimidad necesaria para disfrutar. Pero tampoco, porque esos números son caros y no es plan dejarse el sueldo, o la semanada, en la cabina. ¿Alguien le habrá explicado que años atrás las cabinas se utilizaban, y que era una experiencia religiosa hablar de tus cosas más privadas en medio del bullicio de la salvaje ciudad? En un mundo ávido de nuevas sensaciones, seguramente, ésta es la respuesta que más encaja con una imagen tan desconcertante como la de un skater, repito, un skater, hablando por un teléfono público.

No entiendo muy bien los mecanismos de caducidad de las cosas y me inquieta pensar hasta cuando habrán cabinas plantadas por las calles. Vi al skater al teléfono y me vino como una nostalgia tonta de lo que era y ya no es. No es pena. Simplemente sorpresa por lo rápido que va todo esto.