vasillos voladores


Qué hacer cuando no sabemos qué hacer… ¿ah? by Constanza es Cuática
26 abril, 2012, 11:20 am
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Cuático Estudio entrevista a Lucas Daglio, fundador de Stay Hungry Stay Foolish, espacio de entrenamiento creativo

stay hungry stay foolish

Txt. Constanza Saavedra Ilu. Mayra Aguilar

Creatividad. Ese don escaso y tantas veces invocado se detuvo hace algunos días en Barcelona. Cansado de ser llamado a escena mil veces para ser infrautilizado en lamentables apariciones, lo dejó todo para someterse a un férreo entrenamiento. “Me inspira Rocky Balboa” dicen que dijo antes de recluirse, pero nadie ha podido confirmar esas reveladoras palabras: desde que entró en Stay Hungry Stay Foolish, el espacio de entrenamiento creativo que hará de él un gran talento para el goce de todos, casi nadie le ha visto… Aquí el testimonio en exclusiva de uno de sus entrenadores, Lucas Daglio, que nos acerca peligrosamente a la esencia de una renovada creatividad. Impresiona.

“Ser creativos es afrontar cada día de forma diferente porque cada día no es igual. Es tener las defensas para adaptarte a lo desconocido por muy extraño que sea… ¿Qué pasaría si hoy te dijera que no es ‘1, 2, 3’ sino ‘1, 2, zapato’ o ‘1, 2, viga’? Si consigues saber porqué, si lo resuelves y no te disturba, estás usando tu creatividad”

Toda la entrevista aquí. Pasen y lean.

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Las cosas perfectas (I) by Constanza es Cuática
11 junio, 2011, 1:36 pm
Filed under: packs articulados

banco de plaza perfecto

El banco de plaza perfecto es aquel que con su suave perfil y redondeces recoge las curvas de un cuerpo que necesita un alto del camino. Tiene un inclinación de respaldo ligeramente obtusa, lo que permite reposar la espalda sin cargar la zona donde ésta se acaba, y en el pueden descansar cuatro personas perfectamente sentadas, pero dos cómodamente ubicadas, una en cada extremo del banco reservando una distancia lo suficientemente amplia como para no estorbarse, lo suficientemente justa como para sentirse acompañado.

Suele ser de recia madera, la que al estar bien dispuesta anula toda su dureza dando paso a un inusitado confort que en sí contiene la medida justa de la brevedad: permite descansar el tiempo demandado y activa las alarmas de la incomodidad en caso de exceso, lo que evita caer en el innecesario apalancamiento.

Indispensablemente cuenta con dos brazos laterales, los que serán de cualquier material existente en el mundo excepto de hierro, para no enfriar el brazo del incauto agotado en épocas de temperatura baja, y se utilizarán como reposo de las hojas pares del periódico en caso de optar por el costado izquierdo, o impares del mismo en caso de utilizar el derecho.

No huele a nada y es del color que el entorno le autorice. Tiene la altura precisa que permite sentarse sin dejar de tener contacto físico con la tierra, aunque si se retrocede un poco, o se sitúa el cuerpo ligeramente en diagonal, permite el balanceo de uno o ambos pies a ritmo innegablemente ocioso. Está mirando al sol, siempre dando la espalda a la calle e ignorando cualquier otro desarreglo estético que turbe el mejor de los descansos, ya sea ropa colgada, vallas publicitarias o cables eléctricos. Se sitúa justo debajo de una árbol que da algo de sombra pero que no lo cubre completamente, por lo que en un primer encuentro es posible elegir a qué temperatura se hará el reposo, ya que otra de las características del banco de plaza perfecto es que esté absolutamente vacío, a la espera de ser utilizado sólo por quien ha decidido dejarse acoger por tan exquisito asiento.

txt: Constanza Saavedra
ilu: Mayra Aguilar



Diseño sostenible (AYD 114) by Constanza es Cuática
28 marzo, 2009, 8:04 pm
Filed under: packs articulados

114
Como Pereira, el diseñador sostiene. Sostiene a su familia, que no es un asunto menor. Por si fuera poco, cual dios Atlas con el mundo, el diseñador sostiene a sus espaldas el mal gusto del cliente e intenta mejorarlo para que no caiga sobre sus intenciones de hacer algo memorable. El diseñador sostiene, además, que volverá al gimnasio porque la curva de la zona abdominal está tomando una extraña condición de perpetuidad. Y mientras sostiene una taza de café en la mano, sostiene tajante que lo de la precariedad laboral, la de él y la de los demás, se debería solucionar. Así no se puede seguir.

¿Se puede sostener tanto y al mismo tiempo ser sostenible? Si se recorren las páginas de la historia, al lado del imperio romano y de la locura de la revolución industrial se podrá comprobar que el diseño siempre ha tenido de su lado el poder de la subjetividad: si gusta bien y si no también porque ha sido diseñado a la imagen y semejanza de su creador, y por tanto, él es el único ser que tiene derecho a opinar si la criatura merece larga vida, o por el contrario, se ha ganado a pulso una muerte digna. Eso hasta ahora, hasta este número más específicamente, porque ahora descubrirá el diseñador que desde que el mundo mutó a correcto escenario de las buenas intenciones de unos idealistas ya no basta con su opinión, sino que es necesario someterse al rígido examen de la humanidad para poder perdurar. Menos mal.

A golpe de ratón, quien diseña debería ser consciente que es un deber, y no una casualidad, diseñar el tríptico más bello del mundo. Así, una vez publicado, no se lanzaría al momento a la papelera y se contribuiría en hacer de este un mundo mejor al reducir desperdicios, al reciclarlo en usos —posavasos, pad mouse…— y al reutilizarlo como inspiración para el trabajo de otro cliente. Comenzar por esto y acabar siendo conscientes de los materiales que se utilizan para conseguir el producto final, hacer objeción de consciencia frente a una foto que no a lugar —trinomio mujer, bikini y neumáticos, por ejemplo— o dedicar esfuerzos para hacer llegar el diseño a aquellos a los que aún nadie se ha preocupado de encantar son asuntos en la lista de los pendientes por la profesión. Sostener que desde una mesa se pueden cambiar las cosas le puede parecer a algunos demasiado. Pero no saben, no se pueden llegar a imaginar, con quién están hablando.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

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dorsumi.org/blog



Copy ¡right! by Constanza es Cuática
9 marzo, 2009, 5:12 pm
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113

Si algo no es tuyo, seguirá sin ser tuyo a no ser que te lo den, lo compres o directamente lo robes. No hay más opciones, por escasas que éstas parezcan en un mundo acostumbrado a los excesos. Por lo mismo, más de una visita al oculista a causa de un profundo dolor de ojos habrá provocado el ver como los señoritos del marketing multinacional anuncian su street wear, su urban collection o su creatividad callejera. ¿Suya? ¿Desde cuándo?

No es que esta columna se haya vuelto roja y apoye al compañero Chávez en su cruzada contra el imperio. ¡Qué va! Menos ahora que Bush ya no está y el tema ha perdido cierta gracia, pero es que es inevitable pensar que así como siempre ha sido para el César lo que es del César, a la calle debe ser lo que es de la calle. Y que se haga justicia.

Causa frustración e impotencia —de la buena, no de la mala— entrar en una web anunciada en un sticker bien parido, pegado en una esquina olvidada con olor a meado en el centro chungo de cualquier ciudad, y encontrarse con que eso que despertó la curiosidad no es más que una campaña de marketing de una empresa de telefonía. ¿Por qué? ¿No tenían suficiente con las páginas de los periódicos, las lonas de las refomas, los opis de las paradas, los minutos de televisión, las cartas a domicilio, los sms no solicitados, los autobuses forrados o la invasión en el aeropuerto que tuvieron que utilizar un sticker?

De la misma manera, ver el trabajo gráfico de Miss Van en unos tejanos, que se venden al precio de pantalones de auténtica seda de la China milenaria, da un poco de rabia. Rabia por el precio, rabia porque ya el trazo de la dama no gustaba en las paredes como para ponerlos en el culo de alguien, pero más rabia da porque eso que ella dibujó tenía su encanto grafiteado de manera exclusiva para cada espacio urbano, para cada ciudad, y no impreso al por mayor para que lo luzca alguien que en su vida se ha bajado del coche.

Es que seguramente el mayor delito de la industria al haberse apropiado del concepto ‘urbano’ ha sido ese quiero y no puedo. La calle tiene esa frescura, picaresca y originalidad que una línea de montaje jamás podrá replicar. Por mucho que hagan la ropa más ancha, los catálogos más rayados o la música más golpeada estarán a años luz del espíritu y la estética de la calle de la que se quieren adueñar. Como lo están los palitos de cangrejos del cangrejo o el pan de gamba de la gamba. La calle será, lo que le venga la gana en ser, y allí estarán, una y otra vez, todos preparados para copiar.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

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10? (ayd 112) by fermenta
3 febrero, 2009, 12:54 am
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10?

Romper la lógica de las cosas, para poner en jaque el equilibrio de lo establecido, debería ser una virtud de las bien consideradas. No todo tiene que ser como es siempre ni hacerse como se hace habitualmente porque lo único que se consigue es un avance tan lineal como aburrido. Probar el límite de las cosas provoca que se rompa la moderación con que el mundo funciona. Y eso no tiene precio.

Si el sicólogo se pusiese a llorar justo en el momento en que el paciente le comienza a detallar sus problemas, tendríamos a dos funcionarios de este mundo altamente descolocados pero abiertos a un sinfín de nuevas opciones: sicólogo en el diván escuchado por paciente, paciente que se va con dinero de la consulta por ayudar al sicólogo, terapia de llorera compartida… Hasta que no suceda que el sicólogo deje de ser lo que el paciente espera de él, ninguno de los dos sabrá que es lo que realmente hay al otro lado.

Enero y la promesa de un año para estrenar es un buen momento para ir a buscar el límite aquel. Jugar, jugar sin descanso ni escrúpulos ha de ser la consigna de estos doce meses. En lo personal, los poco arriesgados pueden comenzar a intentarlo en el supermercado: comprar otra marca de detergente, ese que su madre le dijo que no sacaba las manchas, o el suavizante que huele peor. Abrir la lavadora será un ejercicio de tensión en potencia que ni la mejor disciplina de deporte aventura podrá reemplazar.

Si la idea es ir más allá, el marido enamorado puede aplicar labial en el cuello de su camisa y esperar reacción, la profesora dirá que no tiene ni idea de la pregunta del alumno y el taxista, ese hombre que escucha música clásica para relajarse al volante de su vehículo en la estresada ciudad, no encontrará la calle a la que el ejecutivo le ha ordenado se dirija. A este ritmo, atacando con breves colapsos a la lógica del mundo, se irán descubriendo nuevos y curiosos sentimientos, reacciones insospechadas o habilidades escondidas.

Si en mitad del frío invierno hubiese una semana de verano sin preaviso ─pero verano verdadero, del de playa y chanclas─ se podría lucir moreno en navidad y los ánimos cambiarían. O si los diseñadores en masa decidieran interlinear por debajo de la comprensión o paginar no correlativamente, algo pasaría. Pero de diseño estas letras hoy no van a hablar ya que no se estaría cumpliendo con el propósito que promete cambiar el mundo. Aunque a los editores de AyD no les guste, que de eso se trata, porque el mundo sin duda es de los valientes.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

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arte y diseño (ayd)



la condena de durar (ayd 109) by fermenta
3 febrero, 2009, 12:42 am
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la condena de durar

Debe haber por el mundo algún estudio científico que demuestre que en la predeterminación está el pánico y la tragedia de toda existencia. O dicho rápido y fácil, que el logo de la Televisión Española haya sido diseñado ‘para durar’, según declararon abiertamente sus autores, lo único que conseguirá es que no se pueda perpetuar ni que se reseñe, a modo de anécdota, en los capítulos del ‘Cuéntame como pasó’ del año 2036. Una pena.

Por algún extraño motivo, el peso de tener un único y vital objetivo desde el minuto cero de la existencia fuerza al mundo entero a intentar derribarlo. Si un hijo nace para universitario, se educa para universitario y se presenta al mundo como proyecto de universitario, del día de la selectividad no pasa. Eso seguro. El puente de Calatrava en Venecia, ese que se proyectaba para consagrar al arquitecto, fue inaugurado clandestinamente ante las críticas por doblar al presupuesto inicial, sin contar que ya está en obras de reforma porque más que puente se ha convertido en una pista de patinaje de translúcido cristal. Ha pasado justo lo contrario de lo que tenía que pasar. Normal.

Pecar de flipado es uno de los flancos más vulnerables del diseño. Si Mies van der Rohe hubiese diseñado en 1929 la silla Barcelona con la declarada intención de que en 2009 —¡ochenta largos años después!— la silla aún fuese actual, de seguro habría hecho una silla de pena. Vamos, un cagarro, en toda regla, perdonando la acertada expresión. Habría perdido el tiempo pensando cómo iban a tener el culo los hombres y mujeres del futuro, en el caso que lo tuviesen y no lo hubiese eliminado ya la evolución. Habría sido en plan espacial, la habría forrado con papel albal de la época y algún toque fosforito habría tenido, contando que existiese ese color en la paleta. Una auténtica pena.

Pues hoy, en 2008, la Corporación de Radio y Televisión Española, RTVE, cambia su imagen y proclama a los cuatro vientos que ha nacido para durar. Vaya condena más cruel para la nueva gráfica. Cierto es que ya era hora, que lo más lógico era unificar a todos los medios de este monstruo mediático y que el resultado global del cambio es notablemente positivo ¿Pero hacía falta afirmar que este logo perdurará? Puede ser que vayan por el buen camino. Prueba de ello es que a más de uno le cuesta acostumbrarse a esa pseudoameba multicolor que es la nueva mancha de los canales de televisión, por ejemplo. Quizás con el tiempo el ojo humano lleve mejor la digestión de degradados multicolores. Por ahora se antoja simplemente ‘el horror’, una mezcla entre el canal que vería Barbie o los Osos Amorosos. Otra vez una auténtica pena.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

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arte y diseño (ayd)



rizar el diseño (ayd 108) by fermenta
1 octubre, 2008, 4:26 pm
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rizar el diseño (ayd 108)

108

Los extremos nunca han sido elegantes, no son fieles a la realidad y generan el rechazo más absoluto. No es más fino quien come ‘bacalado’ y después se va a ‘miccionar’. Como mucho será más cursi. Cuando un progre terrorista de la condescendencia dice ‘persona de color’ en vez de ‘negro’, miente, porque además de negar que todo humano está coloreado, omite que los blancos lo están más ya que se ponen rojos de vergüenza, azules de frío o verdes de enfermos, mientras que un negro, se tercie la situación que se tercie, negro está. De la misma manera, que un coche sea diseñado ‘para la mujer’ y en defensa de esa autodenominación pasee unos tapabarros lilas por las calles de cualquier ciudad, sólo provoca las ganas de un cambio de sexo al género en cuestión. Y no hay más.

Cuesta descubrir los mecanismos mentales de un equipo de prodigios pagados por una multinacional para que diseñen algo ‘para la mujer’. Cuesta, porque hasta lo que consta a día de hoy en la historia de la humanidad, bromas fáciles aparte, los coches van de un lado a otro sin importar los lleve un hombre o una mujer —la clave del movimiento está en el misterio de la gasolina, por lo visto— y circulan por calles que en todo el mundo son declaradamente mixtas, que dicho así suena casi a vías de circulación asquerosamente promiscuas. Entonces, ¿dónde está la clave del diseño de género?

Si el tema pasa por el color, se comunica al mundo que una cosa llamada ‘diseño’ se ha extinguido de la faz de la tierra. Bello fue mientras duró… ¿Cuantas elegirían un coche lila y cuantos preferirían uno verde rabiosamente militar? Parece increíble que una premisa tan simple como el color sea la excusa de un diseño dedicado, pero la mayoría de zapatillas de deportes de hombres son de hombre porque tienen ‘colores de hombres’ y las de mujer son de mujer porque tienen ‘colores de mujer’ mientras que ambas están exactamente igual diseñadas. O sea, si un hombre se calza de rosa porque le gusta el rosa, es mujer, aunque él no lo sepa.

Diseñar en función del uso y el usuario podría ser la solución al dilema de la corrección en el diseño. Pero no, porque allí están algunas que se reúnen para hablar de ciudades ‘diseñadas para mujeres’ que, de tan correctas en sus análisis, afectan a la curva espacio temporal de la tolerancia y acaban por pedir “autobuses que no estén diseñados para varones sanos de treinta años” (sic). ¿Cómo se supone que es un autobús para una mujer de los mismos treinta? ¿Más bajito y más estrecho porque salta y ocupa menos? Es que avanza la sociedad en civismo y el diseño se complica por momentos, así que mientras se encuentra una solución lógica a esta paradoja vital de la modernidad que es la igualdad, se debería exigir que lo que se diseñe, se diseñe bonito. Por lo menos. Si no es así, esto será aún más insoportable. Para hombres y para mujeres, por igual.

Txt: Constanza Saavedra
Ilu: Mayra Aguilar

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arte y diseño (ayd)