vasillos voladores


Comunicando que es gerundio by Constanza es Cuática
26 enero, 2012, 6:57 pm
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comunicar

Empujada por el miedo al hambre y poseída cual niña del exorcista por el espíritu emprendedor (sin girar la cabeza, claro, que eso duele), estos días muto de consultora de comunicación corporativa a comercial de mí misma y me dedico a intentar pescar algo en un lago donde tengo mis dudas que existan peces.

Tenía un buen jefe que siempre decía que todos somos comerciales de nosotros mismos, aunque no lo sepamos. Que el sábado por la noche, con poca luz y mucha música, sabemos vendernos de lo más bien y que esa era la actitud que reclamaba para el trabajo. Yo, que bailaba y bailo en una danza más bien autista, nunca se me ha dado muy bien lo de ser comercial. Básicamente lo odio. Por eso ahora que me toca salir al mundo a ofrecer esto de la comunicación, algo que no se ve, no huele y que con suerte, se conoce, lo paso fatal. Y es que no hay curso de Barcelona Activa que valga para convencerme de que intentar vender algo es un acto de extrema violencia. Casi terrorista. Por eso, ahora que tengo que hacer de comercial, intento vender lo menos posible… A ver si me explico.

Para una empresa, sea grande o pequeña, el comunicar no es una necesidad que se pueda crear. Que va. O está lista o no lo está. O tiene algo que explicar, o no lo tiene. Y si no lo tiene, mejor esperar. Por exigencias del directo en alguna agencia sin escrúpulos (de esas en las que el director gana clientes a base de “sí hombre, no te preocupes, seguro que con el auncio de la renovación del mobiliario de tu oficina te conseguimos portada en el El País. Déjame llamar.”) me ha tocado intentar sacar petróleo de las piedras. Y nada. El petróleo seguía en Arabia y yo seguía cargando piedras. Moraleja number one: necesariamente tiene que haber una historia que contar.

Así como digo esto, digo esto otro: no hay historia pequeña. Me ha tocado también encontrarme con bombazos informativos arrinconados en el cuarto más oscuro de una empresa que después han encandilado a los redactores que se los he ofrecido. Esto es como las relaciones largas, que de tanto ver a tu amado te olvidas de lo bueno que está hasta que reparas que por la calle le lanzan miradas dignas de 9 semanas y media. Moraleja número dos: invitar a una mirada ajena a que descubra historias es un buen comienzo para comunicar, porque como las brujas gallegas, muchas veces las historias, de haberlas, haylas.

Por eso, si confluye el universo en un punto, si alguien tiene algo digno que explicar, si justo aparezco yo, si cree que soy capaz de llevar su historia a los periodistas que harán de ella una noticia y si esta noticia es una pieza digna de twittear, habré cerrado mi ciclo de ventas. Si no, seguiré en mi labor NO comercial… Si en el país de las maravillas de Alicia se podía celebrar un NO cumpleaños ¿porque no voy a poder ser yo una NO comercial? Es que lo presiento: estoy destinada a triunfar.



Ruega por nosotros, periodistas by Constanza es Cuática
23 enero, 2012, 5:26 pm
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Martes, 24 de enero, se celebra el día del periodista. Nunca he entendido bien lo de los días dedicados, y pese a ello, como no hay regla sin flagrante excepción, haré uso y abuso del día del santo patrono de los periodistas, San Francisco de Sales, para escribir unas líneas en defensa de la profesión.

Estimado Patrono: ¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿No se supone que era usted quien debería haber velado por la profesión?

Los medios desaparecen del panorama informativo nacional como si de vampiros al sol se tratara, y la agonia laboral para cientos de compañero es injustificada. Sólo por mencionar los más recientes: los gratuitos Metro y ADN liquidados, El Punt y Avui en comunión forzada con la creación de una unica edición y la desaparición de las redacciones locales, la editorial de revistas profesionales MC en suspensión de pagos, Público en la cuerda floja por la imposibilidad de refinanciar su deuda (mientras la deuda de Prisa de 3.537 millones de euros consigue hacerse eterna). Con riesgo a ser simplista, se respira en el ambiente que hoy vivimos los coletazos de una época en la que invertir en el negocio de la información era tan rentable como abrir una cuenta naranja. Así, sin tener ni idea de la dinámica, astutos empresarios fundaban periódicos y revistas que basaban su supervivencia en su capacidad casi infinita de ser contenedores de publicidad (¿quien no ha leído las primeras líneas de informacion de una revista femenina en la página 64 tras 63 páginas de anuncios?). Asimismo, quienes sí se comprometían con la información y conseguían dignas cifras de difusión, no eran bien visto por los anunciantes y sus agencias de planificación… Como diría ese gran premio Nobel de la Paz del 2007 (argh!), hay verdades que son incómodas.

La era 2.0 y el ciudadano reportero cogió a los medios mirándose al espejo. Igual que la liberación femenina de los 70 y el caso patólógico de algunos hombres que aún no saben como acomodarse a señoras que son tan señores como ellos, a las cabeceras informativas clásicas les ha costado aceptar que la información ya no es de ellos sino de todos. Así, seguimos viendo medios que el martes publican en papel lo que el lunes ya leímos por internet, escuchamos por la radio, vimos por televisión y nos contó alguien por  Twitter. ¿Tanto cuesta masticar la información y conseguir una buena firma para analizar los hechos ¿Sería mucho estructurar una buena pieza que sea capaz de cruzar datos, refrescar antecedentes y apuntar tendencias? Mientras los medios sigan siendo un deja vu del mundo real, la gente de verdad los dejará de comprar.

Las fronteras de la profesión se difuminan a golpe de smartphone y hasta la carrera universitaria parece demasiado larga para unos tiempos tan rápidos que ni el coche de Regreso al futuro sería capaz de abarcar. Un lector/telespectador/oyente con twitter no reemplaza al periodista: este último tiene las herramientas, las fuentes y el conocimiento para hacer de un simple hecho, información. Por la misma regla, las fuentes se multiplican y la calle llama a gritos: es verdad que la precariedad laboral es un poderoso imán que deja al periodista clavado en su silla, pero también es verdad que las cosas pasan donde pasan y no es precisamente en la nota de prensa que recibes por e-mail donde han sucedido.

Lo de abolir los estudios de periodismo para dar paso sólo al mérito de la praxis no merece ni siquiera una línea de reflexión. Que las mallas curriculares se replanteen para que los conocimientos sean el comienzo de un buen ejercicio de la profesión y que nadie se atreva a decir que el trabajo de un periodista no tiene precio, ni siquiera en su acepción cumplido. Gratis no se trabaja. O se paga, o se verá la más pacífica de las huelgas, la de los lápices caídos.

Por último, periodistas y gabinetes de comunicación, estamos condenados a vivir en el mismo metro cuadrado ¿Podríamos tener la fiesta en paz? En esta tensa guerra fría que es la  información vs. la comunicación es de sobra conocido que trabajar en un medio no es garantía de Pulitzer ni ser dircom de una cotizada te convierte en semidios. Querido dircom, si te pido una información o te busco por una declaración, ¿podrías intentar que fuera para hoy? Mañana ya es la prehistoria de un medio. You know. Asimismo, querido periodista de ese prestigioso medio, si te llamo para confirmar que has recibido la nota que acabo de enviar o si te ofrezco un tema que seguro no te va a interesar ¿Sería mucha molestia que no ladraras al teléfono? Son millones los gabinetes que sueñan con tu firma y decir un no amable toma el mismo tiempo que articular un no despectivo, sin embargo, el efecto es diametralmente opuesto.

Como escuchamos tantas veces, así son las cosas y así se las hemos contado. Mañana es el día del periodista y el santo patrono se bajó del pedestal. No nos queda otra que rezar, o mejor todavia, trabajar.



12 cosas más útiles que hacer con 5 minutos libres by Constanza es Cuática
18 enero, 2012, 8:29 am
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  1. Nada.
  2. Tómate el café que no te dejará dormir o fúmate el cigarro que querías dejar.
  3. Tócate con deseo y placer.
  4. Toca a alguien con deseo y placer (sin acosar, claro).
  5. Búscate en Google a ver si hay alguna novedad.
  6. Levántate para hacer algo que de camino olvidarás y vuélvete a sentar.
  7. Coge una foto de Soraya Sáenz de Santamaría y una de Farrah Fawcett y piensa. Sigue pensando.
  8. Twittea lo que has pensado y si te gustó, retwittéate.
  9. Escucha un temazo de Raphael.
  10. Escribe en un post-it otra cosa que no vas a hacer y pégalo allí donde no lo vas a ver.
  11. Lee algo inútil o mira algo lindo
  12. Sé desorganizado, que por algo son 5 minutos libres. Si los planificas, los pierdes. No seas tan listo. No seas tan lista.

A raíz de esto



¿a qué juegan los juguetes? by Constanza es Cuática
17 enero, 2012, 10:16 am
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Yoda Teachings 2.0 by Marcos Minuchin

The secret life of toys es la prensa rosa de los juguetes: muestra a las celebrities infantiles en sus facetas más íntimas, tan humanos como si lo fueran. ¿Cómo se preparan las AT AT antes de salir a combate? Van al baño, claro, como cualquier mortal antes de ir camino a su puesto de trabajo. ¿Qué lee el pirata del mítico barco pirata de la Lego? ¿Alguien sabía que Superman espera la llamada de auxilio ya vestido? Obvio, lo de ponerse los calzoncillos arriba de los pantalones no debe ser una operación sencilla. Mejor asegurar la jugada.

Tendemos a creer que los angeles no tienen sexo, que los políticos gobiernan, que los juguetes viven para nosotros y que los músicos indies son necesariamente de izquierdas… Y después viene Russian Red que se confiesa pepera y nos quedamos cual grito de Munch. O le sacan una foto a Spiderman anunciando que diseña páginas web y nos da casi pena. O vemos a Camps en el banquillo como si la cosa no fuera con él y nos preguntamos quiénes eran los que le votaban.

Seguramente nosotros, que de ilusos a ausentes hay un camino muy corto y de ahí a dormidos-casi-muertos aún hay menos. ¿Porque a nadie se le había ocurrido que los juguetes también juegan? Porque ni siquiera nos habíamos parado a pensarlo. Por eso.



(des) propósitos para 2012 by Constanza es Cuática
4 enero, 2012, 4:55 pm
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  1. Conseguir que cuando me lavo los dientes con el cepillo eléctrico la amalgama de baba y espuma no descienda desde el cepillo hasta mi codo pasando por mi mano. Ofreceré una recompensa al diseñador industrial que arregle el tema. A mi dentista nada que ya le pago para que me rediseñe la boca.
  2. Apuntar cada día las veces que escucho las palabras ‘crisis’ y ‘recortes’ y autoeditar a final del año un libro titulado “Crisis y recortes” que sólo contendrá las palabras ‘crisis’ y ‘recortes’. El libro será donado a la biblioteca de la escuela de creativos Stay Hungry Stay Foolish ya que seguro allí saben leer entre líneas.
  3. Subirme al autobús y conseguir estar, al menos, 10 minutos sin coger el iphone para navegar por algo que no me hace falta. Me tengo que concentrar en la ventana para encandilarme nuevamente con el mundo que hay ahí fuera. Antes del iPhone (o A.I.) era una de las cosas que me gustaba.
  4. Tengo que beber más cerveza y comer más queso, si no, no conseguiré probar todas las variedades existentes de ambos manjares antes de pasar a mejor vida.
  5. En 2012 sacaré del armario alguna otra faceta carca y horrible de mi vida para seguir aceptándome tal cual soy. Si en 2011 confesé que odio el teatro porque me parece que están actuando (tal cual), este año puede ser el turno de “soy incapaz de leer un libro en menos de tres meses ¿qué pasa?”. Feliz 2012


Vinilos by Constanza es Cuática
29 diciembre, 2011, 1:27 am
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vinilos

Ayer toqué vinilos a montones. No uno, no. Muchos. Los toqueteé con desespero en una tienda con clientes de otra época mientras las manos se me llenaban de polvo y los dedos me dolían al intentar separar las carátulas para ver quien cantaba qué. El leve olor a rancio que completaba la escena bastó para hacerme feliz y espontáneamente me invadió un momento película en el que me vi de pequeña, con un efecto flu de esos setenteros, trasteando en los vinilos de mi padre. El mismo olor, el mismo gesto, el mismo dolor de dedos al intentar ver cómo se llamaban los que cantaban con la portada del león dibujado a tinta (Santana). Esos que yo no tenia ni idea quiénes eran pero que me gustaban porque mi padre los adoraba. Y porque el león asustaba.

Me acuerdo cuando de los vinilos prestados pasé a los cassettes de propiedad y de ahí al CD. Ni queriendo con toda mi alma lo podría olvidar. Mi primer cassette fue Miguel Bosé y mi primer CD Richard Marx (sí, ese que se peina a lo Bonnie Tyler). Sin comentarios.

Lo curioso es que, pese a ser más reciente, no consigo recordar cuál fue mi primer tema en MP3 y como lo conseguí, o cuál fue la canción que inauguró mi primer iPod… La ventaja de lo digital es que no abulta, pero por lo mismo, casi no existe. No se ve, no huele, no duele. Todo un universo musical en un disco duro externo para conservar y, por supuesto, para olvidar.  Me angustio porque veo que vamos directo a un irremediable hoyo negro musical que ni el mismísimo Stephen Hawking logrará descifrar. S.O.S.



Elegir by Constanza es Cuática
22 diciembre, 2011, 2:41 pm
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súper complicado

Soy incapaz de recordar qué pensador consiguió llegar a lo profundo de mi cerebro cuando le escuché comentar que gran parte de la angustia vital de estos tiempos modernos se debía al amplio abanico de elecciones que tenemos que tomar a cada momento. Elegir causa estrés… ¿Estaré eligiendo bien? ¿Me estaré perdiendo algo mejor? ¿Es esto lo que busco? ¿Es esto lo que me merezco?

No lo había experimentado tan vívidamente hasta hace unos pocos días en un supermercado en Nueva York. Yo quería zumo de naranja… Lo que no me acordaba, es que en Estados Unidos no puedes querer “sólo” jugo de naranja. No. Por fuerza tienes que querer un zumo de naranja con poca pulpa, con suficiente pulpa, con bastante pulpa, con omega 3 y sus correspondientes combinaciones de pulpa, o con calcio y las variantes de pulpa y omega 3.

Si yo quería zumo y me angustié ¿cómo consiguen los americanos sobrevivir a la compra del mes?



Bordado by Constanza es Cuática
19 octubre, 2011, 4:24 pm
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diamonds on my neck, diamonds on my grill (daniel kornrumpf)

Daniel Kornrumpf lo borda. Tal cual. Cuenta que en 2006, en la prehistoria de las redes sociales, navegaba compulsivamente por MySpace guardando en fotos de personas que se autorretrataban para su perfil. Con unos cuantos acumulados, decidió pintarlos. Cuando se le acabaron las ideas con el papel y el lápiz, decidió bordarlos. Explica que comenzó en parte aburrido, en parte como alegoría: esas caras anónimas pertenecían a un tejido social, y ahora, con el hilo, siguen siendo un tejido, dice. Personalmente, me gusta más la versión que no sabía qué hacer. A veces me pasa, pero a diferencia de él, aún no bordo nada. Todo llegará.



Caducidad by Constanza es Cuática
18 octubre, 2011, 4:26 pm
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El sábado por la noche, por cuestiones del directo, no pude ver las noticias en la TV. El domingo, por culpa del maldito directo otra vez, me perdí las de la hora de comer. Por la noche, ya un poco inquieta a causa de tanta desconexión informativa de la antigua, me senté a la vieja usanza en el sofá a esperar el Telediario, el de toda la vida. Llegó el sumario y de la manifestación del sábado en la tarde, nada. Nada de nada. Ni en la 1, ni en la 2, la 3, 4, 5 o en la 6. 24 horas despues de que miles de personas se pusieran de acuerdo para protestar por algo, en la TV no había absolutamente nada.

¿Con qué lógica funciona la caducidad de la información? Yo, que soy periodista, pensaba que tenía alguna idea del tema, pero por lo visto no me entero. Yo que me esperaba ver análisis, reacciones, comentarios, o por lo menos, otra crónica más sobre los carteles más originales de los manifestantes, vi exactamente nada. ¿Cuántas cosas más importantes que la crisis y el cabreo por la crisis pasan en  estos momentos en España? ETA, seguramente. Pocas más.

Es verdad que la información está en las redes. Quien quiere informa y se informa sin filtro alguno. Es verdad. Pero también es verdad que muchos aún no son verdaderos ciudadanos de este mundo conectado y que sólo enriquecen su pequeño universo a través de la TV. La misma en la que yo vi nada. Aunque tengan conexión a internet, aunque tengan iphone, aunque twiteen y se harten de “me gusta” en facebook, muchos saben lo que saben porque lo vieron por la tele. Y allí no había nada.

Una vez leí a un periodista iluminado que explicaba didácticamente que la actualidad informativa de los medios de comunicación convencionales es como una caja que se va llenando de información cada 24 horas. “Cuando se acaba el día, se tiene que vaciar para que tenga capacidad para volverse a llenar. Así se produce la magia de la información”, decía. De magia, nada. De timo, más. Que mientras se va llenando y vaciando, llenando y vaciando nadie se para a pensar qué ha pasado realmente, por qué ha pasado y qué pasará. Sólo se sabe que algo pasó. Y ya está.

Así nos va.



¿Y si mejor paso hambre? by Constanza es Cuática
11 octubre, 2011, 3:48 pm
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esclavos en el baño

Soy una neo Scarlett O’Hara. Sí. Tengo exactamente 34 esclavos trabajando para mí. Eso es lo que me ha dicho hoy www.slaveryfootprint.org. Me miro al espejo y no me quiero reconocer. Qué pena de tía, me digo bajito para no escucharme.

A través de una encuesta de gráfica encantadora y cautivante, que te obliga a repasar casi sin darte cuenta cuestiones tremendamente mundanas que se entremezclan con demoledores mensajes sobre el estado de la esclavitud en el mundo, voy tomando conciencia de cuánto de lo que yo hago está mal. Vamos, fatal. Pienso en cuántos zapatos de piel hay en mi armario o cuántas camisetas de esas hiperrespirables tengo para correr. Contesto que tengo el ipod que uso, el ipod que ya no uso,  el discman que jubilé, además de todo lo demás que se enchufa (un plasma, dos portátiles, un iMac, un iphone…).

Aún me falta comentar lo que hay en las baldas del lavabo o con qué comida lleno la nevera y siento vergüenza de la buena. No sé cómo deshacer el mal ya hecho, pero como tengo que liberar esclavos a toda costa, estoy dispuesta a pasar un poco de hambre y a ser menos moderna, que por lo visto lo soy.

Yo, que orgullosa estuve en la plaza indignándome, no me estaba dando cuenta del engendro en que me estaba convirtiendo. Qué pena de tía. De verdad.